Vistas de página en total

viernes, 12 de noviembre de 2021

Niebla y sol, malaria y obras

 

 

 

Niebla y sol, malaria y obras

Aquí en Centro África estamos ahora en el fin de la estación de las lluvias, y nos ponemos en marcha hacia la estación seca, que durará hasta marzo-abril: algunos meses de sol, ninguna nube, ninguna lluvia, mucho polvo y mucho calor (al menos por el día).

He terminado la semana pasada con un poco de malaria, enfermedad que aflige (literalmente) a millones de personas. Por ello el domingo no pide ir para celebrar la misa en Dobere (55 kilómetros), como tenía previsto.

Entre el martes y el jueves he estado en Bangui, para los trabajos del nuevo convento. La empresa está siguiendo con los cimientos, y precisamente ayer han tirado una parte de las plantillas y los bordillos. Trabajo que ha ocupado, excepcionalmente, a todos los trabajadores hasta las 18 h., cuando el sol ya se había puesto.

Esta mañana, jueves, marché temprano, como acostumbro a hacerlo. En este tiempo es fácil, de noche y de mañana, encontrar niebla a lo largo de la carretera. Siempre es impresionantes pasar de una niebla otoñal a un bonito sol estival, en el espacio de pocos minutos y de pocos kilómetros..




Lavori al nuovo Convento del Carmel di Bangui
Les travaux dans le nouveau Couvent du Carmel à Bangui






Nebbia
Brouillard

 

 

viernes, 5 de noviembre de 2021

Lejos de todo, pero Dios está cerca

 

 


 


Lejos de todo, pero Dios está cerca

Una vez vuelto el jueves de Bangui, el viernes 29 de octubre marché para los poblados más lejanos, a más de 80 kilómetros, donde he estado cuatro días, hasta el lunes.

Es una zona con pocas carreteras, muy malas. Algún día antes un grupo de rebeldes había asustado a la gente, robando y saqueando lo que podían. Gracias a Dios, cuando fui allí, no los encontré. Pero es tanto el miedo de la gente que el sábado, volviendo a pie del poblado de Sinaforo, vi a lo lejos a dos personas con un saco en la cabeza. Después de algunos segundos, desparecieron. Avanzando, vi un saco tirado por tierra, abandonado por los dos, que veo que escapan a la sabana, poco lejos. Intento tranquilizarlos, diciendo que no somos ni rebeldes ni militares…

El viernes por la tarde llegué a Yoro, un poblado bastante grande. Aquí pasé las dos primeras noches. El sábado lo dediqué al poblado de Sinaforo, a 7 kilómetros. La carretera es más bien un sendero y, con las lluvias, es impracticable para un coche. A la llegada encuentro a los niños que me acogen: es una fiesta cuando llega alguien. También están lejos de todo. Dios no abandona a ninguno de sus hijos.

Retorné a primeras horas de la tarde e Yoro, y dediqué el tiempo a hablar con la comunidad cristiana sobre la elección del catequista. A las 18 proyecté un  film, especialmente para los niños.

El domingo celebré en Yoro, con un bonito número de cristianos. Y por la tarde fui a Bayanga Didi, a 5 kilómetros. También aquí la carretera está en mal estado, y muchas veces agradezco a quien ha inventado un doble puente y reducido las distancias, que permiten al coche superar los puntos más difíciles.

Aquí estamos en buen sitio para la escuela materna. La maestra está en Baoro desde hace algunas semanas, para un periodo de estudio y aprendizaje. Los padres han limpiado la zona que queremos dedicar a los niños, y dentro de este mes de noviembre espero y cuento con comenzar las actividades.

El lunes por la mañana es la gran fiesta de Todos los Santos; una bonita lluvia bendice el poblado (y retrasa un poco la llegada de la gente). Y después de casi tres horas de confesiones, hacia las 11'30 comencé la celebración de la misa, en la que tengo la alegría de bautizar a cuatro recién nacidos: Roxilia, Augustin, Laurent e Channelle.

Retorné hacia las 14, llevando conmigo a una niña enferma, con su padre y su madre: desde hace meses no está bien, y es la única ocasión para poder que la vea un doctor.

Finalmente, llegué a Baoro poco antes de las 17.




Imprevisti della strada
Les imprévus de la route




Sinaforo


Yoro

Yoro


Fratello e sorella
Frère et Soeur

Battesimi a Bayanga Didi
Les baptèmes à Bayanga Didi





lunes, 1 de noviembre de 2021

«No podemos callar lo que hemos visto y escuchado» (Hch 4,20)

 


L'orchestra
L'orchestre

«No podemos callar lo que hemos visto y escuchado» (Hch 4,20)

El domingo 24 de octubre la Iglesia ha celebrado la Jornada Mundial Misionera (DOMUND): día de oración y de acción por la espléndida realidad de la Misión y, sobre todo, un día de agradecimiento por esta dimensión de nuestro ser de bautizados.

El tema era: "No podemos callar lo que hemos visto y escuchado": se trata de Pedro y Juan, arrestados porque hablaron de Jesús, de su muerte y resurrección. Frente a los poderosos y a los poderosos que los amenazaban y querían obligarles a callar. Pedro tuvo el valor de decir "No podemos callar los que hemos visto y escuchado". Bonito gesto de valor, él que por miedo había traicionado a Jesús. Pero la fuerza del Espíritu Santo quiso estar por encima del miedo y de las intimidaciones.

Y el domingo fui a celebrar la Jornada Misionera en uno de los poblados más pequeños:  Igwe. Sesenta kilómetros de carretera, de los que los quince últimos se transforman en un sendero en el bosque.

Un poblado pequeño, con solo doce casas. Donde el pequeño número de cristianos no se desanima, y celebra, reza y canta con alegría y decisión.

Volví hacia mediodía. y me lleva casi dos horas llegar a Baoro.

Y a las 15, completo la Jornada Misionera con un momento de fiesta: los Peuls de Baoro me habían invitado a la celebración del cumpleaños del profeta Mahoma.

Hay casi 3.000 personas, que entraron en Centro África después de algunos años vividos como refugiados en países vecino. Habían tenido que huir en 2014, a causa de la guerra, y ahora se han instalados aquí en Baoro.

Antes de marchar, cogí dos envases de cuadernos: una excelente idea, porque, una vez llegado a la fiesta, los chicos y las chicas presentan los resultados de la escuela coránica, con el rezo y diálogos sobre partes del Corán. Al fin, su imán tiene un discurso, e invita a los niños a ir a la escuela elemental.

El lunes marche a Bangui, y aproveché  el viaje para visitar algunas de nuestras escuelas: es un espectáculo encontrar las aulas llenas.

En Bangui los trabajos para el nuevo convento del Carmel continúan, y participo en la reunión semanal de los trabajadores de la obra.



Igwe






Scuola materna "Il Germoglio" - Baoro


Dobere

Il cantiere avanza
Les travaux avancent