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Zemio, il memoriale dell'abbè Crepin
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Caminos difíciles, pasos de esperanza
26 de agosto de 2026
Hoy he llegado a Rafai, a 150 km de Bangassou. A pesar de la temporada de lluvias, visito las comunidades del este, Zemio y Rafai.
Partí de Bangassou el viernes 21 de agosto. Hice una breve parada en Lanome, donde las obras de la iglesia están casi terminadas, y luego continué hacia Rafai. La carretera es transitable y, por la tarde, llegamos a la parroquia franciscana.
El sábado por la mañana, reemprendimos la marcha hacia las seis. La carretera se ha deteriorado debido a las lluvias. No ha pasado ningún coche ni camión desde hace meses (¡incluso encontramos un nido entre la hierba alta, en medio de la carretera!). ¡La aldea de Guinikoumba, a 65 km de Zemio, está completamente desierta e invadida por una colonia de monos!
No sin dificultades, llegamos a Zemio a las 17:00 horas, tras 13 horas de viaje y 150 km recorridos. Al entrar en la ciudad, me alegra observar algunos signos de “normalidad”: niños jugando frente a las casas y gente en la calle, a pesar de que ya se ha puesto el sol.
En la parroquia me encuentro con el padre Jean-Alain Zembi y un seminarista, ambos voluntarios al servicio de la comunidad cristiana, profundamente conmocionados por el asesinato del padre Crépin el 29 de junio.
El domingo por la mañana celebré la misa en la parroquia: había mucha gente y el ambiente está más sereno. Al terminar la misa, salimos en procesión hasta el lugar donde fue asesinado el padre Crépin. La comunidad decidió construir allí una pequeña capilla en memoria de Crépin, mártir por su labor de paz y mediación.
El lunes visité la escuela de la Misión y, junto con los maestros y los padres, decidimos reanudar las clases el 21 de septiembre y comenzamos los trabajos (pintura y diversas reparaciones). Es importante que los alumnos se desenvuelvan en un entorno limpio y agradable; esto también forma parte de la educación. Se trata de un compromiso considerable: un saco de cemento cuesta aquí 50.000 francos (75 euros), frente a los 10.000 francos (15 euros) que cuesta en Bangui.
La decisión de viajar en coche en lugar de en avión no es casual. A pesar del estado de la carretera y del riesgo de ataques armados, el viaje del obispo devuelve la confianza y la esperanza a la población.
Y hoy, en el camino de regreso, nos encontramos con habitantes de Guinikoumba que han decidido volver a casa.
¡Pequeños pasos que llevan esperanza!
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| Guinikoumba |
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| La scuola di Zemio L'école de Zemio La escuela de Zemio |
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| Il ritorno degli abitanti a Guinikoumba Le retour des habitatants à Guinikoumba El regreso de los habitantes a Guinikoumba |






















