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viernes, 8 de junio de 2018

Dar es Salaam

la cattedrale di Dar es Salaam


Dar es Salaam
Después de algunos días de la vuelta a Bozoum, estoy de nuevo de viaje.
El domingo 3 de junio celebré la misa en la parroquia y de este modo me pude encontrar con "mi" gente. Volver a Bozoum, también significa volver a comenzar con las bonitas cerebraciones litúrgicas, rocas en cantos, danzas, escucha y participación.
Al fin de la mañana marché para Bangui. La carretera (400 kilómetros) cada vez va empeorando, y tardamos casi siete horas para llegar. El lunes por la mañana salí hacia Tanzania: tres horas de vuelo hasta Nairobi, cambié de avión y a Dar er Salaam, la capital, llegue hacia las 9 de la tarde-noche.
Aquí me acogieron las hermanas indias de la Congregación de la Madre del Carmelo, la primera congregación femenina fundada en la India en 1800 por San Ciriaco Chavara y por el italiano P. Leopoldo Beccaro, carmelita, a continuación del convento de Arenzano.
Con las hermanas indias llevamos colaborando en Centro África desde 1991, y mi visita es un acto de gratitud por lo que hacen en nuestro seminario de Yolé, en el dispensario y en las escuelas.
Estuve allí porque el jueves 7 de junio tres jóvenes (de Tanzania y de Kenia) terminan el noviciado y hacen la primera profesión religiosa: prometen a Dios vivir en castidad, pobreza y obediencia.
A las 8'00 nos encontramos en la capilla de la comunidad, donde las familias de estas tres chicas las confían a Dios. Las tres están vestidas de esposa.
A las 9'30 comenzó la celebración de la misa en una parroquia vecina: hay unos veinte sacerdotes , sus familias y muchas hermanas de la Congregación, llegados de todas las casas de los países de África en los que trabajan  (Sudán, Centro África, Tanzania, Kenia, Sudáfrica, Malawi).
Después de la homilía, las tres novicias hicieron, en manos de la Superiora General, su profesión. Y después recibieron el hábito nuevo, que se pusieron como señal de nueva vida de consagradas.
La liturgia duró casi tres horas, con cantos y danzas, todo en swahili, le lengua que tienen en común muchos países del África del Este.
Siguió la comida, sencilla y bien preparada y, por la tarde estuve invitado a la fiesta, en la que todas las comunidades de la Congregación llevaron algún sencillo regalo, y ejecutaron danzas y sketch.
Es bonito ver cómo mujeres de países diferentes (India y África, Malawi, Sudán, Tanzania), de edad y formación diferentes, puedan vivir con alegría su consagración. El swahili se alterna con el inglés y el malayalam (la lengua de Kerala - India), pero la alegría que resplandece en esos rostros es única, y es la alegría del Resucitado.


















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