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viernes, 27 de octubre de 2017

Un fraile, un sacerdote y cinco bandidos





Un fraile, un sacerdote y cinco bandidos
Hemos tenido una semana muy intensa.
El sábado 21 de octubre un joven carmelita centroafricano, fray Cristo, hizo la profesión solemne: la promesa de vivir en castidad, pobreza y obediencia por toda la vida.
El viernes marché de Bozoum a Baoro, donde el sábado vivimos un momento intenso de celebración y de oración. Fray Cristo fue "marcado" por sus padres, con un rito tradicional que recuerda la entrega del hijo a la esposa. A continuación, postrado en tierra, rogamos por él. Después de la consagración, fray Cristo fue acogido con un abrazo por todos los carmelitas presentes, y sus compañeros de escuela y de vida la abrazaron con una danza.
Para esta ocasión estaban presentes algunos padres de Italia (el Provincial, P. Javier y los PP. Javier, Anastasio, David, Andrés María y Lorenzo), otros de Camerún, y todas las comunidades de Centro África.
Por la tarde volvimos a Bouar, para prepararnos al segundo momento de la fiesta: las ordenaciones. El domingo tres jóvenes fueron ordenados diáconos, y tres fueron consagrados sacerdotes. Además de nuestros dos jóvenes (fray Cristo, diácono, y fray Odilón, sacerdote) había otros cuatro jóvenes seminaristas de la diócesis de Bouar. Era la primera vez en cincuenta años que había habido tantas ordenaciones.
Fray Cristo y fray Odilón entraron en nuestro seminario en 2009 y en 1997 (entre otras cosas..., yo era el director del seminario en aquellos años): largos años de camino, búsqueda, discernimiento.
El día siguiente, lunes, el P. Odilón celebró su primera misa en el seminario: ¡cuánta alegría y emoción!
El miércoles por la tarde, después de un día en Bozoum (donde la situación de los refugiados sigue siendo preocupante) volví a Bouar, para algunas reuniones.
Pero hacia las 9 llegaron a llamarme porque había hombres armados dentro del seminario. Mandé a alguien que intentara llamar por teléfono y pidiera ayuda, y me dirigí hacia el campo de fútbol. Allí había cinco jóvenes, armados con metralleta y pistolas, que gritaban y amenazaban. Habían cogido con ellos al centinela y amenazaban con matarlo. Quieren dinero y las llaves del coche... Con el P. Marcelo comenzamos a hablar, y mientras el P. Marcelo intenta calmarlos, diciendo que se dejen de bobadas, que hay niños, yo me hago el cautivo y sigo diciendo que no les daremos nada. Hablando, conseguimos impulsarlos hacia el gran portón  de hierro. Uno de ellos, lleno de drogas, comienza a babear, y mientras tanto el centinela intenta librarse, yéndose hacia la puerta abierta del portón. Lo tiramos hacia nosotros y cerramos el portón... y los bandidos se quedaron fuera. Algún disparo, gritos y amenazas, pero ya están fuera. Después de algún tiempo comienzan a llegar los jóvenes del poblado vecino, armados y tras una hora llegan la policía, y los bandidos huyen.
Mucho miedo, pero, gracias a Dios, ningún herido y ningún daño.






l'ordinazione di p.Odilon



Fr Christo, diacono





da sinistra: p.Federico, p.Andrea Maria, p.Odilon, p.Lorenzo, p.Saverio

Prima Messa di p.Odilon

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