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domingo, 5 de julio de 2015

Breves noticias desde Camerún





Breves noticias desde Camerún
Desde hace algún tiempo los diferentes traductores del blog se lamentan que soy muy breve... Veré  el modo de hacerlo un poco más extenso.
El sábado marché desde Bozoum, en dirección a Bouar, donde pasé la noche. El domingo por la mañana nos pusimos en carretera hacia Camerún. Fuimos los PP. Federico, Ciriaco, tres jóvenes hermanos (Miguel, Marcial y Regis) y yo. Fuimos a la casa de nuestro hermanos en Yaundé, la capital, para participar en una sesión de formación sobre la Reforma Carmelitana, en este año del V Centenario del Nacimiento de Santa Teresa de Jesús, nuestra fundadora.
A lo largo de la carretera encontramos muy pocos coches. En este trayecto ha habido con frecuencia ataques por parte de los rebeldes: vimos camiones y coches quemados y problemas en la frontera. Llegamos a la frontera y aquí comienza la aventura... Por parte de las autoridades de Camerún no quieren dejar pasar a los hermanos centroafricanos. Intentamos llamar por teléfono de todas las maneras posibles, pero no hay nada que hacer. La embajada de Camerún en Centro África nos había asegurado que avisarían a las autoridades de la frontera y que se podría pasar sin problemas. Después de algunas horas de espera, decidimos  adelantarnos el P. Federico y yo, para ver si desde la ciudad de Bertoua (capital de la región) conseguíamos ponernos en contacto con las autoridades locales y si había la posibilidad de  que permitieran la entrada de los centroafricanos en el Camerún.
La mañana siguiente fuimos a ver al oficial de la Policía que se ocupa de la inmigración, pero también él nos dijo que no podía hacer nada. Finalmente, hacia las 10, llegó la autorización de la Policía, a la que había informado la embajada del Camerún, y hacia las 13 horas nuestros hermanos conseguían ir en autobús. A las 17 horas los acogimos y salimos rápidamente para Yaundé. Nos esperaban casi 400 kilómetros, pero al fin llegamos a nuestra parroquia de Nikoabang, en la entrada de la ciudad. Y hacia las 22'30 llegamos a la casa de nuestros hermanos de Nkolbisson.
El martes por la mañana comenzaba la sesión de formación, dirigida por el P. Silvano Giordano, un hermano carmelita de nuestra Provincia, que es profesor en la Gregoriana, en Roma.
Desde hace casi dos años trabajamos juntos con los hermanos carmelitas del Camerún. Sus jóvenes van a hacer el noviciado en Centro África, mientras que nuestros estudiantes vienen aquí, al Camerún, para realizar los estudios de Teología.
Para mí también es la ocasión para reunirme con los hermanos de nuestra Provincia (PP. Domingo, Marcos y Silvano), discutir y reflexionar, pero también para reírnos juntos.
El jueves me concedía una jornada especial. Por la mañana marché hacia el sur. A través de la ciudad (donde hay un tráfico impresionante, de forma que casi se tardan dos horas en atravesarla) y hacia las 13 horas llegaba a Ebolowa, a 175 kilómetros de Yaundé. Aquí encontré con alegría  a la familia de Simón y Osanna: en 1994 habían huido de Ruanda y en  1995 llegaban a la República Centroafricana  y habían ido con nosotros a Bouar, donde él trabajaba como mecánico.  Me encontré con Osanna, su mujer (siempre jovial) y sus cuatro hijos: Cristian, bautizado en Bouar, Nicole (nacida y bautizada en Bouar) y las otras hijas (Michelle y Rolande). Pasamos un poco de tiempo juntos, reviviendo los años pasados juntos en Bouar. Poco a poco  los hijos, entonces muy jóvenes (tres años de Cristian y recién nacida Nicole), empiezan a recordar la alegría de los momentos tranquilos y serenos.
La familia es una imagen de millones de familias africanas, obligadas por la guerra y las violencias a huir de su país. El padre y la madre habían nacido en Ruanda y sus cuatro hijos nacieron: uno en el Congo, otro en Centro África y dos en el Camerún.
Por la tarde vuelvo a Yaundé, y me encuentro con dos horas de embotellamiento. La ciudad está esperando la visita del presidente francés, François Hollande, y el tráfico es más denso que el acostumbrado.
El viernes recuperaba mi pasaporte y, sobre todo, hacía una visita a Hipólito, el chico paralítico que vive en Bozoum. Con esto, si todo va bien, a finales de julio tendrá que ir a Italia para ser curado. Otro paso adelante.
El sábado saldremos para volver a Centro África, y espero llegar el domingo, casi después de 2.400 kilómetros de carretera entre ida y vuelta.
Pollaio in costruzione a Garoua Boulay
Poulailler en construction à Garoua Boulay








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