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domingo, 6 de abril de 2014

Dispuestos, salida, viaje...





Aeroporto di Bangui: il campo dei rifugiati... sul bordo della pista
Aéroport de Bangui: le camp des déplacés, out juste à coté de la piste





Dispuestos, salida, viaje...
El domingo por la mañana saludé a mi gente de Bozoum y, después de la misa de las 8'30, salí hacia Bangui.
En los últimos 150 kilómetros encontramos una docena de barreras, vigiladas por los antibalaka. No me detengo en ninguna barrera, pero es preocupante el hecho de que no haya ninguna patrulla de los militares franceses o de la MISCA en esta que es la única carretera que une  Bangui con el Camerún y de allí a los abastecimientos.
A la llegada al kilómetro 12 (la entrada a Bangui) encontramos a los militares franceses y poquísima gente por la carretera: aquí el día antes estaban los militares del Chad (que habían venido a Bangui para evacuar a los últimos musulmanes) que dispararon a la gente y mataron entre treinta y cuarenta civiles.
El lunes y martes tuve muchas reuniones con ONG y Agencias de las Naciones Unidas: desde noviembre no iba a Bangui.
El martes pasé a saludar a mis hermanos del Carmel. Aquí hay alrededor de 10.000 refugiados que, desde diciembre encuentran descanso y seguridad en el Carmel. Con la ayuda de muchas ONG las condiciones de vida son discretas: grandes tiendas, duchas y servicios higiénicos. Pero el hecho de estar aquí, como otras 200.000  personas de la capital refugiadas en las diversas parroquias y en el aeropuerto, significa que la situación es aún muy tensa.
El martes por la tarde tomé el avión. Desde la ventanilla se ve el campo de los refugiados del aeropuerto, donde hay alrededor de 120.000 personas, en condiciones muy difíciles.
El miércoles llegué a Génova, y encontré con alegría a los hermanos de Santa Ana y Arenzano. El jueves por la mañana estuve en Savona, y hacia las 8 llegué, sorprendentemente, a la casa de Emanuella, Mara y Alessandra, y saludé a Hipólito en sango: dio un salto en la silla, sorprendido de mi presencia. Estuvimos un poco juntos y lo encontré bien: en el plan sanitario está reaccionando muy bien a la intervención y a las curas (y a los cuidados de la familia y de numerosas personas). Hipólito es un chico de Bozoum, paralizado, que vino a Italia en febrero para ser curado.
Y a las 13,30 llegué a Cuneo y aquí comienza otra historia.


Con Hyppolite a Savona
Avec Hyppolite, Alessandra, Marta et Emmanuela à Savona


 

Il campo dei rifugiati al Carmel a Bangui
Le camp des déplacés au Carmel à Bangui


P.Federico
le père Fréderic



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