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domingo, 7 de julio de 2013

¡Que Dios nos ayude... pero echémosle una mano!






  
Semana relativamente tranquila.
 En Bangui, la capital, han comenzado a desarmar a los rebeldes. Que, como por encanto, desde hoy a mañana han desaparecido de las calles... El desarme se ha hecho con bastante seriedad, pero ¿quién corre el peligro de impedir a los rebeldes que se escondan?  El miedo es que, pasada la tormenta, los rebeldes reaparezcan con las armas escondidas y continúen con su tran tran, con disparos, violencia, robos y saqueos...
El viernes fui a Ndim, a 165 km de Bozoum. Al pasar por Bocaranga, una moto con tres rebeldes nos sigue, nos pasa tocando el claxon, nos mira y se marcha... probablemente creían encontrar otras personas.  A la salida de Bocaranga, hay una barrera. Me paro, y me dicen que espere porque alguien de Bocaranga tiene que llegar. Le pregunto quién es esa persona... !?!?!? Pero no lo sabe !?!?!? Llega otro de los rebeldes, y me dice, bruscamente, que tengo que esperar y que debo respetar el "derecho". Le pregunto: "¿Qué derecho? El único que tiene es el del fusil que tiene en las manos, y ningún otro..."
¡Se enfada!  Me dice: "Y ahora, ¿por qué te has parado?" Le respondo: "Porque tienes puesto un madero en el suelo y no puedo pasar...". Al fin  se aburre y me deja pasar...
Tengo la impresión de que los tres o cuatro ángeles custodios que me acompañan (tengo amigos que me prestan su...) están aquí con sus cabellos blancos y erguidos..., y cuando llego a casa, por la tarde, experimento un suspiro de alivio.
Una vez que llego a Ndim, encuentro a chicos y chicas de nuestras escuelas medias y Liceo. Muchos de ellos provienen de las escuelas de Ndim y de Bossentele, y ahora están de vacaciones. Tenemos una reunión con sus padres y los alumnos para discutir y tomar disposiciones para el comienzo del año escolar. Este año habrá una novedad: estamos construyendo un FOYER, un pequeño centro con dormitorios, cocina y servicios para ellos. Y, a pesar de la guerra... los trabajos continúan. Habrá también un embalse para la recogida del agua de las lluvias, para regar el huerto...
Después de la reunión con los alumnos y sus familias, otro encuentro con el personal de las Cajas de Ahorro. Además de la de Bozoum, hay otras cuatro oficinas: una en Bozoum, y otras tres en Koui, Ngaundaye y Ndim. En este período las actividades están suspendidas... aunque vamos poco a poco y discretamente. Fui también a Ndim para solucionar el problema de la oficina de Ndim, que había sido saqueada en marzo por los rebeldes... Gracias a la generosidad de amigos de Italia, de Praga y de otras partes, hemos conseguido recomponer el fondo de los depósitos de la gente de Nadim, y queremos reembolsarles el dinero, suspendiendo por algún tiempo las actividades...
Vuelvo a Bozoum por la tarde: el viaje, bien, no ha llovido y las carreteras y los puentes están cada vez peor...
Pero vamos adelante. En estos días me ha venido a mano una bella frase de Juana de Arco. Los jueces buscaban hacerla caer en alguna trampa, pero esta chica de diecisiete años tenía en sí una sencillez y la fuerza de la Verdad. Le preguntaban por qué había batallado si creía en Dios. ¿No puede Dios ganar la guerra con su fuerza? Juana responde: "Hay que batallar para que Dios conceda la victoria". ¡Es una frase perfecta, con el trabajo del hombre que es condición del empeño de Dios!
Esperamos y rezamos para que también Centro África pueda reponerse. Aquí con frecuencia se dice: "Nzapa a yeke" (Dios existe) Es verdad, pero no podemos quedarnos con las manos sobre manos esperando que él haga lo que debemos hacer nosotros...
Mientras tanto... quien quiera puede echar una mano a Centro África firmando esta petición aquí:
http://www.avaaz.org/it/petition/Appello_urgente_per_il_Centrafrica_1/?email
¡Y que Dios nos ayude! ¡Pero echémosle una mano!



















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