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domingo, 19 de mayo de 2013

Hombres de fe


Domingo 12 de mayo: El papa ha reconocido como santos ("canonizados") a los 800 mártires de Otranto. Una hermosa historia... Otranto es una ciudad de historia, y donde el cristianismo se plasmó en arte, cultura (había una escuela gratuita abierta por los monjes para quien quería aprender latín y  griego, con posibilidad de vivir allí, y todo... gratuitamente). En 1480 los turcos, después de haber conquistado Constantinopla, intentaron atacar Italia para apoderarse de Roma. La flota llegó a Otranto, que fue asediada. Los turcos enviaron un mensaje: si la ciudad se rinde, todos los ciudadanos serán perdonados. Los jefes de la ciudad, a pesar de la huida de los soldados, deciden resistir a un ejército de al menos 18.000 soldados.
Pero después de quince días, tienen que rendirse. Los turcos proponen la vida a quienes renieguen de la fe cristiana. Y he aquí que un sastre, Antonio Primaldo, en nombre de todos, dice: "Hermanos míos, hasta hoy hemos combatido por la defensa de la patria y para salvar la vida y por los nuestros señores temporales, ahora es tiempo de que combatamos por salvar nuestras almas". Y la ciudad elige la muerte, antes que renegar de la propia fe...
El día después todos los hombres de la ciudad (unos 800) son decapitados.
Una bella historia, que sabe a otros tiempos, pero que ahora, desgraciadamente, en muchos países es de actualidad. Un poco en todo el mundo, y también en África: Nigeria, Kenya...
Juan Pablo II, hablando de ellos, dijo: «Los bienaventurados mártires nos han dejado dos consignas fundamentales: el amor a la patria terrena y la autenticidad de la fe cristiana. El cristiano ama a su patria terrena. El amor de la patria es una virtud cristiana».
Pensaba en esto hoy, fiesta de Pentecostés, hablando del Espíritu Santo.
Es el Espíritu Santo quien ha hecho fuertes a estas personas, hace siglos, y lo hace aún hoy. ¡Por cada uno de nosotros!
En estas semanas, aquí en la parroquia, hemos vivido momentos parecidos de gracia: el domingo 5 de mayo, aquí en Bozoum, celebramos las confirmaciones, y hoy los chicos, chicas, jóvenes y adultos que se preparan al santo bautismo han celebrado una de las etapas del catecumenado.
¡Que el Señor abra nuestros corazones a la acción del Espíritu Santo, para ser siempre cada día más hombres nuevos, mujeres nuevas.
 


 


 
 


 

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